Hace pocos días salió a la luz la noticia de que Facebook permitió el robo de datos de 50 millones de usuarios por una empresa particular (de forma legal por parte de ésta). Y por si fuera poco, ocultó esta información desde el año 2015. Más todavía, dicha información personal fue utilizada para crear y enviar publicidad para influir en las elecciones de Estados Unidos.

Ese uso abusivo de información personal sin contar con consentimiento expreso de los usuarios, ha generado una enorme ola de críticas y repercusiones, que van desde lo económico (caídas en las bolsas de E.E.U.U., Tokio, etc…), problemas internos (se han constatado reuniones urgentes y otros movimientos en la empresa) y un movimiento en Twitter que está tomando cada día más importancia: #DeleteFacebook

Cada vez más gente indica los perjuicios de usar la más famosa de las redes sociales y hasta el cofundador de Whatsapp Brian Acton (quien ganó muchísimo dinero al vender la empresa a Facebook en 2014) apoya este movimiento.

Claro está, el borrar la cuenta no es una decisión fácil para muchas personas, ya que Facebook es muchas veces su principal o único medio para conectarse con amigos, familiares y hasta clientes y proveedores para fines comerciales. Sin embargo, hay que empezar a valorar nuestra privacidad y el derecho que tenemos a la protección de nuestros datos personales, que son cada vez más el nuevo negocio de este tiempo.

¿Mantendremos nuestras cuentas a cambio de comodidad o nos animaremos al cambio y a tomar acción para protegernos de las grandes empresas que lucran con nuestros datos? Da para pensar…